martes, junio 24, 2008

La convocatoria a los cacerolazos habría partido desde computadoras

De cómo organizar la espontaneidad; en Página 12.

Dice Hugo Scolnik (director del departamento de computación de la facultad de Ciencias Exactas de la UBA y uno de los especialistas en sistemas más consultados del país) :
"En general esto se hace con computadoras. Se procesan bases de datos de números de teléfonos en broadcasting (un mensaje que se trasmite a muchos destinatarios) en un procedimiento automático."
Bases de datos similares alimentan las campañas públicas por SMS que anuncian vencimientos de pagos en ciertas jurisdicciones o aquella que el Ministerio del Interior lanzó en el verano para prevenir accidentes en las rutas.

Lo que ocurre de allí en adelante con los mensajes depende, en cambio, de otros factores, como el momento y el contexto. Pero ni el momento ni el contexto, escapan a la velocidad de trasmisión que ahora tienen los mensajes, un dato central a la hora de decidir movilizar.

Ezequiel Alvarez (físico de la UBA, investigador del Conicet) sorprendido por la distribución de los mensajes, expresa:
"Es que si cada persona recibe y envía a todos sus contactos un mensaje –dice–, el crecimiento es exponencial y no ya lineal. A tal punto, que si una persona lo envía sólo a diez contactos y esos diez a otros diez, en diez pasos como máximo la humanidad entera (si todos tuvieran teléfonos) conocería el mensaje, porque llegaría a más de seis mil millones de personas." Alvarez aclara que se trata sólo de un "modelo matemático: improbable pero no imposible". Quien manda una vez sólo manda una vez; nadie corta la cadena y supone que nadie manda mensajes al mismo teléfono dos veces. En términos ideales, si en cada paso demora además sólo diez minutos por vez: ese mensaje llegaría a todos lados en menos de cien minutos. En cambio, si la comunicación fuera aún lineal, tardaría por lo menos mil años (si cada paso, además, tardara un minuto).

Martín Becerra (especialista en comunicación, investigador del Conicet y de la UNQ), sostiene que un punto de inflexión en el desarrollo de las tecnologías de la comunicación se marcó en 2001 –cuando la presencia masiva del SMS todavía no existía en Argentina y muchas personas salieron a las calles–. "Hasta ese momento, la cantidad de teléfonos móviles del país era igual a la cantidad de teléfonos fijos: cada parque tenía siete millones de líneas, representaba a un 20 por ciento de la población.” De 2002 a 2006, los celulares pasaron de cubrir el 20 por ciento a cubrir el 50 por ciento, con poco menos de 20 millones de líneas, y ahora superan al 70 por ciento de la población, con unos 27 millones de teléfonos."

"Pero si yo tuviera que explicar las razones para entender estas convocatorias masivas que aparecen de la noche a la mañana –dice Becerra– no lo explicaría sólo por el teléfono o Internet." Para que las convocatorias sean masivas, indica, además de teléfonos tiene que haber lo que en su hipótesis define como "activo militante": "Aquella persona que forma parte de una organización cualquiera y por supuesto que busca poner al servicio de su organización a las tecnologías y eso es un clásico de la historia". Sus ejemplos van de la Revolución Rusa de 1917 a los vecinos de Gualeguaychú.

Nota completa: De cómo organizar la espontaneidad; en P12, 23-06-08.

Artículos relacionados: El bombo y los sms. Perfil y Noticias. 05-04-08.

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